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El Confesionario | Jazz Under en Argentina, por Jorge Filipponi* - jorgef@elconfesionario.net

Apuntes introductorios
Antes de adentrarnos en este artículo sobre el Jazz Under en Argentina, es conveniente hacer un poco de historia sobre sus inicios.

Hablar de jazz como música afro americana: ¿no sería simplificar demasiado?

El jazz es una forma de expresión espontánea e individual. Es improvisación, libertad, canto de protesta, canto de marginación, de pedido, de ruego y hasta canto de súplica. La crearon los negros de los estados esclavistas del sur (Alabama, Lousiana, Georgia) mientras trabajaban en las plantaciones de algodón.

Sus "blues spirituals" fueron la semilla. De ella nacerían los primeros sonidos del auténtico jazz, último género popular en la historia de la música occidental. Un tipo de expresión urbana que empezó a afianzarse en los cafés de los negros de Nueva Orleáns a finales del siglo XIX y principios del XX.

Según las estadísticas, el mercado de esclavos africanos tuvo un saldo de 15 millones de hombres, mujeres y niños vendidos en distintas zonas del mundo. La mayor parte de esta cifra fue a parar a América. Los campos de algodón y tabaco exigían mucha mano de obra. El negro africano era fuerte y trabajaba por un pequeño jornal (comida y choza). Fuera de eso, sólo poseía el recuerdo imborrable de las danzas y cantos de su África natal. La música le resultaba fundamental y a través de ella podría llegar al punto de soportar la angustia de la esclavitud. A fin de cuentas: el equipaje de un esclavo sólo contenía ritmo y melodía.

Los negros africanos, poseedores de un gran sentido religioso, aceptaron con facilidad el cristianismo. Pero acostumbrados como estaban a iniciar sus ritos religiosos con canciones y bailes, pronto empezaron a introducir palmas y movimientos rítmicos en las vehementes reuniones de los campamentos del Sur (fines del siglo XIX).

Desgarradas voces de un particular timbre cantaban conmovedoras melodías. Así, los negros de las comunidades protestantes fueron hilvanando llamados: himnos religiosos: los "spirituals".
A estos temas de oración y súplica se agregaron las "canciones de trabajo". ¿Por qué?. El esclavo se dio cuenta de que era mucho más sencillo trabajar cantando. Los peones, los estibadores, los presos, los obreros portuarios y del ferrocarril cantaban. Un guía improvisaba y los demás respondían con murmullos o gritos.

La sencillez de estas frases (debida probablemente a su escaso conocimiento de la lengua de los colonos) fue evolucionando hasta convertirse en poesía vigorosa, tierna, desesperada según la ocasión. Tal notoriedad tomaron sus letras que Jean Cocteau llegó a afirmar: "las letras de los blues son la última aparición de una poesía automáticamente popular ".
Y los blues eran ya un género típicamente jazzístico.

Entrevista

El entrevistado es el guitarrista, arreglador y compositor: Ariel Carlos Camaño. Un porteño nacido el 24 de Diciembre de 1968. Casado y con una hija, cursó estudios como Maestro Nacional de Bellas Artes, Carrera terciaria de Instrumentista de Música Popular (área jazz) en la Escuela de Música Popular de Avellaneda (Pcia. De Buenos Aires).

Es fundador e integrante de "LATRUNCA TRIO" formado, además, por: Horacio Larroca (en percusión) y Ramiro Trunsky (guitarra voz y composición).

Los orígenes

¿Por qué el Jazz y no otro estilo musical?

Cuando me inicié en este mundo fascinante del Jazz, allá por el año 1989, en la Escuela de Jazz del guitarrista Ricardo Pellican, lo que me atraía eran esos "acordes raros" que sonaban tan bien. Sentía que transitaba un campo inmenso para el conocimiento musical y la composición, que fue algo que de temprana edad me encantó hacer.

Luego de mucho tiempo de estudio, la improvisación llegó a atraparme. Igualmente, creo que cualquier músico que se precie de tal, debe tener información de varios géneros. Imposible descartar el inmenso material que contiene la música "académica" (mal llamada música "clásica"), una fuente inagotable de estudio constante. Creo que si uno debe inclinarse hacia un estilo, es un proceso que lleva muchísimos años de aprendizaje y de "tocar". Por eso elegí definitivamente el Jazz, ya que me daba una apertura para entender cualquier tipo de música.

Ese sentimiento por el Jazz... ¿se fecundó en tu niñez o fue una transición natural por tu grado de educación y nivel cultural?

Mirando retrospectivamente: En mi hogar, la música siempre estuvo presente. Mis viejos fueron pianistas, mi madre cultivaba el género académico y mi padre decididamente tanguero. Y aunque la vida y el destino quisieron que jamás los pudiese escuchar. Esto significó para mí una carga inmensa. Ellos para poder casarse, tuvieron que vender los dos pianos y jamás volvieron a sentarse frente a un teclado. Por eso no los escuché ni en vivo ni en grabación alguna. ¡Pensar que por mí, y mis dos hermanos mayores, tuvieron que abandonar algo tan importante!
La vida tiene sus idas y vueltas. Mi abuelo paterno, Don Ramón Camaño -gallego de pura cepa- fue ejecutante de mandolina. Catalogado como una rareza entre los inmigrantes pues resultó ¡fanático del tango! Deduzco entonces, que el gallego tocaría "La Cumparsita" con su mandolina. A raíz de todo esto yo digo que mi estudio es racional: si mi abuelo gallego, tocaba tangos con su mandolina, ¿cómo yo Argentino no iba a tocar Jazz con mi guitarra eléctrica de caja?

Después le llegó el turno a mi hermano Osmar (8 años mayor que yo, debe su nombre a uno de los ídolos de mi viejo, el gran pianista de tango Osmar Maderna). Comenzó a estudiar guitarra de chico. Tiene muchas condiciones, tocó por varios años llenando la casa de música. A mí, como buen "gurrumìn", me daba el bombo, el tonete o cualquier cosa para que no "molestara demasiado".

Luego, durante el verano del '84, mi hermano con sus finos modales me dijo: "Che loco, vos que estás al p..., ¿por qué no me comprás cuerdas para la guitarra y me las cambiás...?. En mi vida había tocado una guitarra y mucho menos, se entiende, ¡cambiarle las cuerdas! Pero hete aquí, que aquel fue el "suceso detonante" de mi vida musical.

Compré aquellas cuerdas e intenté cambiarlas. Me formulé entonces lo siguiente: Si podía cambiar las cuerdas de una guitarra ¿Por qué no aprender a tocarla?

Cuando mi hermano volvió del trabajo le dije: Che Osmar, ¿me enseñas a tocar...?. Aún recuerdo su tan clásica respuesta: ¡Dejame de hinchar...!

Dadas las circunstancias, comencé a encerrarme en la piecita, para intentar descifrar esos extraños anagramas: poner los dedos sobre las cuerdas. Así vinieron los libritos de zambas, tangos y demás que tenía mi hermano. No pasó mucho tiempo antes de que empezara a componer mis primeras cosas.

También es justo hacer mención de lo siguiente: Corría el año 1985 y mi novia Nancy (actual esposa), me dice: ¿No querés aprender piano?, mi mamá es profesora. De allí que una noche le pregunto a mis viejos ¿no tienen un libro de piano?, porque mañana empiezo a estudiar. ¡No te podes imaginar la cara de ambos!

Estudié aproximadamente tres años. Di los exámenes correspondientes con el maestro Siciliani en su Conservatorio de Belgrano, pero me daba cuenta que era un instrumento más que difícil, inclusive, sabía que me era imposible comprar un piano en aquel momento. Así que seguí experimentando con la guitarra, que era de mi hermano, y decidí inclinarme definitivamente hacia ella.

¿Tus primeros contactos con el Jazz?

Parece paradójico que, como dije antes, nunca había escuchado a mis viejos tocar. En mi casa siempre se escuchaba música; una radio sintonizada en alguna emisora de tangos, mis queridos hermanitos "cultivándose" con el Club del Clan y toda esa envasada oleada de "música berreta estadounidense" (que hizo furor especialmente durante la dictadura militar con los Bee Gees a la cabeza). Esto hacía que yo, con mis pocos años, zamarreara al viejo y querido Wincofòn y buscara algo que ponerle arriba. Así descubrí, por ejemplo, un disco rarísimo de un pianista llamado "El Loco Otto". Vaya uno a saber si era un nazi oculto, un almacenero de Branderburgo o un fabricante de salchichas y chucrut. Pero la cuestión es que me motivaba a tocar sobre mi pequeña almohada que, apoyada sobre las piernas, usaba de piano. Sus temas entraban dentro de la categoría de "standard" hasta "clásicos".

Lito NebbiaContaba mi madre que cuando íbamos a visitar a mi tía Argentina, ella había sido pianista y conservaba su piano "muy desafinado", yo me pasaba las tardes correteando por las teclas blancas y negras, y a los seis años ya le había pedido estudiar piano. Tal vez por su pasado y el de mi viejo, no escuchó mi pedido, pero la vida es un boomerang, y en algún momento todo vuelve.

En el colegio secundario tuve otro ataque de pianista cuando cursaba Bellas Artes, nos hacían escuchar música clásica mientras dibujábamos o pintábamos. Eso me permitió abrirme a otros mundos.

Luis Alberto SpinettaDespués conocí a un excelente pianista: Carlos Suleta, que era profesor del Conservatorio Nacional y Municipal. Lo mejor que hacía era tocar el piano, y sus clases consistían en escucharlo tocar. También, extrañamente, el Jazz llega a mí de la mano del maestro Astor Piazzolla, dado que su música contiene muchos elementos jazzísticos y asimismo, durante el triste período de Malvinas, de la mano de Litto Nebbia y del "flaco" Spinetta.

Los conocidos y desconocidos de siempre

¿Qué sucede con el Jazz under en Argentina?

Ojalà se pudiera decir que existe un Jazz "Under" y otro no "Under". Lamentablemente, desde hace ya muchos años, en Argentina todo el movimiento jazzsìstico se ha convertido en under. ¡Pensar que en las décadas del 30 y del 40 se hablaba de una sana rivalidad entre las orquestas de Tango y de Jazz, moviendo a multitudes en sus recitales y bailes! Volviendo a la pregunta, creo que cada vez se hace más difícil que nuevos valores puedan desarrollarse en este campo. Si bien hay que recordar que hace un par de años hubo una especie de re-reconocimiento del género, con los conciertos realizados en los "Siete Lagos" de Bariloche, o los presentados en el Anfiteatro de la Costanera, parecería como que la cosa quería cambiar. Igual, para nosotros, salir a tocar, o sea encontrar algún lugar con infraestructura y sobre todo donde se respete al músico, cada vez es más difícil de hallar.

¿Considerás que hay monopolios?

En lo que respecta a lugares para tocar, podría ser, dado que son pocos y por la inseguridad económica deben caer en los grandes conocidos y no pueden apostar a los grandes desconocidos. Si bien deberían apostar a los desconocidos, también económicamente hablando, esto es correr con ciertos riesgos. Me parece que aquí estaría la función oficial de subvencionar y apoyar espectáculos como también grabaciones para lograr un despegue de todos aquellos que batallamos en el under.

¿Cuáles son los sitios más frecuentados y que músicos y/o bandas los animan?

Existían, hasta hace algunos meses: el "Jazz Club" en el Paseo de la Plaza, que por años fue un sitio de encuentro de los jazzeros de Buenos Aires. También está "Satchmo" en el bajo. El indiscutido y renovado "Oliverio Allways" con sus grandes visitas internacionales, y ahora se ha incorporado el "Sheraton", obviamente a precio de "turista americano".

George BensonRespecto a los músicos, hay muchos y buenos. Mis ex profesores Ariel Goldemberg que dirigió por muchos años la Big-Band del Jazz Club y nada más ni nada menos que con un monstruo: George Benson. Pablo Brobowicky que con sus discos ya ha ingresado en el exigente mercado europeo de Jazz mediante el sello Red de Italia. El Quinteto Urbano, un grupo realmente sólido, que cuenta con una de las revelaciones de los últimos años, el pianista Ernesto Jodos. Adrián Laies, otro buen pianista. El contrabajista Hernán Merlo, otro de mis ex docentes, que se dedica a la composición, hecho más que interesante.

En la lista podemos incluir a muchos de nosotros como Roberto Gómez, Ramiro Trunsky, guitarristas ambos y compañeros de estudio.

Personajes, estilos, libertades

¿Algún icono dentro del Jazz?

Dizzy GillespieHabría muchos que debería citar..., no sé si comenzar por épocas, estilos o gustos.
Indefectiblemente Bill Evans fue para mí el gran pianista de Jazz de finales de los 50. El marcó una línea que aún hoy sigue trazada. Joe Pass fue quien logró hacer lo que yo siempre pretendí, en lo personal, como guitarrista un improvisador estupendo y creador de un estilo el Chor-Melody, es decir, el tocar sólo la melodía, la armonía e improvisar ¡maravilloso! Otro indiscutible es Charlie Parker, quien con su saxo alto quebró el Jazz en dos porque junto a otro excelente músico como Dizzie Gillespie crearon el famoso Bebop, escuela fundamental del Jazz. El Bebop produjo una revolución en el mundo del Jazz. seguía basándose en la improvisación sobre una progresión de acordes, pero sus tempos eran más rápidos, las frases más largas y complejas, y la gama emocional más amplia, hasta incluir sensaciones menos agradables que las habituales hasta entonces.

John ColtraneEl fantástico Chet Baker con su trompeta "cool". Compitió con el casi adorado Miles Davis que, como le digo a mis amigos, era un gran "seleccionador" de músicos. John Coltrane sin lugar a dudas.

El exquisito guitarrista Jim Hall, que con sus discos en dúos con Bill Evans son una verdadera "joyita" para la "hora del tè".

De los "històricos": Louis Armstrong, el eterno improvisador. Duke Ellington un tremendo músico, compositor (sobre todo) y arreglador. El Count Basie, y la que para mì fue la cantante de Jazz por excelencia: Ella Fitzgerald.

Duke EllingtonLuego podríamos citar a arregladores como Gil Evans, que hizo maravillas junto a Miles Davis y el los 90 junto a Sting. Quincy Jones, sencillamente un fenómeno y Claus Ogerman, cuyos arreglos del disco Francis Albert Sinatra & Carlos Jobim, son un manantial único de sutileza y exquisitez.

Comentando este maravilloso disco, en el año mil novecientos sesenta y siete, la "voz" lo llama directamente a Jobim a Ipanema, y le pide grabar temas de él en EEUU, esta joyita estuvo 2º en el ranking americano detrás de un "grupito" que sonaba por entonces: Los Beatles...

Ella FitzgeraldPor último, al originalísimo Thelonius Monk, quién supo convivir con esa dupla temible del "bop", Parker - Gillespie, y alguno de la escuela del "Cool Jazz": Lee Konitz, que con sus juveniles setenta y cuatro años nos visitara recientemente y disfrutáramos de su talento.

¿Qué libertades ofrece el Jazz que no encontrás en otros estilos como la Música Académica, Rock, etc.?

StingFundamentalmente descubrís la famosa libertad de expresión a través de la improvisación, que es lo que distingue un género de otro. Pero también se encuentra un marco muy propicio (este sería mi caso) para la composición, utilizando un lenguaje tan popular como actual; cosa que en el clásico -por ejemplo- tiene que recurrir a elementos que ya fueron utilizados por Juan Sebastián Bach, Mozart, etc. Si bien la teoría básica es igual para todos los músicos, hay ciertos recursos estilísticos que el Jazz aportó durante ya casi un siglo de existencia y que a un músico lo beneficia para explotar con lenguaje contemporáneo.

Sobreviviendo o comerciando. Imitando o creando

Una pregunta necesaria: ¿Es preferible hacer lo que a uno le gusta, a pesar de que esto no contemple ser una figura pública y popular; o es preferible, en pos de lograr ese objetivo, hacer lo contrario?

Prefiero seguir siendo un desconocido, o mejor dicho, no "transar" con tanta música berreta, ya que como digo a menudo "un músico no es un comerciante que hoy se pone un negocio de *todo por 2 pesos* para llegar a ser un anticuario de primera".

Pienso que en música una vez que te involucraste con la mediocridad, es muy difícil sacártela de encima. Lo fácil y mundano, en el peor sentido de la palabra, se te pega como una mosca de verano.

Prefiero, por ahora, sobrevivir con otro trabajo y seguir, musicalmente hablando, creciendo y componiendo lo que a mí me gusta, tocar con quien quiera y pueda, y cuando llegue el momento justo "dar el zarpazo".

Como decía el genio de Juan Sebastián Bach: "La música no tiene secretos, es tocar la nota justa, en le momento justo y con el dedo justo".

Tal vez me falte todavía un tiempo de maduración. Duke Ellington saltó a la fama a los 33 años, y yo tengo 32.

¿Es posible que algún día lleguemos a competir, en similar escala, con los países más poderosos dentro del Jazz?

Si mañana instalase una academia en pleno corazón de Kioto que diga: "Aprenda japonés en 3 clases" ¿cómo me iría? Si decido instalar una fábrica de chucrut en pleno corazón de Munich, o una escuela de buceo en Bolivia ¿Qué resultado obtendría?

Nadie le puede enseñar Jazz a un nativo de Harlem, Chicago, Boston o cualquier lugar que se me ocurra dentro de EEUU.

Por lo pronto, nadie que estudie Jazz fuera de Norte América, según mi punto de vista, les va a enseñar nada nuevo a ellos.

Esto no quita que grandes músicos e instrumentistas hayan logrado entrar en el mercado Americano. Hablo por ejemplo de Lalo Schifrin o del nunca recordado Jorge Dalto (el mejor pianista argentino que haya pisado EEUU). Asimismo el Gato Barbieri.

Son sólo casos esporádicos, pero tal vez denoten el plan que yo creo hay que tener: "el de la ORIGINALIDAD".

Ahí es donde, humildemente, podemos llegar a sobresalir o por lo menos, a mostrar algo "distinto". No es de extrañar que Wynton Marsalis le haya regalado la trompeta de una sola pieza bañada en oro a nuestro Fat's Fernández, ¿algo original le habrá encontrado no?

Parafraseando a nuestro inmenso Astor Pantaleón Piazzolla: "Debemos tocar con sabor a Argentina, con nuestro gusto y tratar de componer con nuestros colores, así seremos más respetados y descubiertos" ¿Quién podría, para terminar, tocar con más swing que Bill Evans?

Este es un espacio para la libre expresión ¿Hay algunos conceptos que desees añadir para concluir esta entrevista?

Cuando uno decide tomar ciertos caminos en la vida como ser el de conformar una familia, estudiar, mantenerse dignamente o realizar lo que a uno más le guste, nadie le dice: ¡Metele pibe, dale que va a ser fácil! Creo que por el contrario, uno se va dando cuenta a medida que se va "internando" en esta jungla diaria, que la cosa no es para nada sencilla. Y menos en un país en donde todo está por hacerse y nunca nadie se anima a comenzar a hacerlo.

Pero creo que ésta es una de las virtudes que tenemos, salir a pesar de todo, y de nosotros mismos.

Así surgieron los Piazzolla, Borges, Maradona, Vilas, Yupanqui por mencionar algunos.

Creo que cuando más difícil se nos hace, más nos la rebuscamos para salir. En mi caso, nunca nada me fue fácil. Desde estudiar y tocar hasta tener mi propia guitarra. El gran Luis Salinas contó una vez que nunca había tenido guitarra propia, y que la primera que tuvo fue un regalo que recibió a los 24 años. En mi caso hay una situación parecida, ya que con la guitarra que toqué gran parte de mi vida fue de mi hermano. La que tengo hoy en día, fue un regalo de mi esposa Nancy, cuyos ahorros provienen de su "suculento" sueldo de docente. Es algo que jamás podré terminar de agradecer por el resto de mi existencia. Y fue a los 24 años, así que le llevo 3 al gran Luis.

Creo, para terminar, que hay que seguir adelante mientras tanto nuestros sueños nos apoyen y nos realicen como seres humanos.

El Jazz es, ante todo, improvisación, vida, expresividad, evolución constante. Tanto en el Mississipi como en Buenos Aires, donde brota de las manos de un pianista de un bar, o en medio de los hombres de una banda de músicos que tocan para acallar la violencia de un ajuste de cuentas. El Jazz es también la voz de un clarinete que exalta la vida,
Y es también ¿por qué no...?, Una plegaria a Dios.

* Jorge Filipponi es columnista de El Confesionario.

Ariel Camaño (izquierda)