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El Confesionario | Valientes guerreros, por Jorge Filipponi* - jorgef@elconfesionario.net
Cinco ex combatientes de Malvinas nos cuentan parte de lo vivido.

La historia de la patria nunca tuvo
el amable sabor de las consejas.
Está hecha de lágrimas, de sangre,
de dolor, de vehemencia,
de una pasión impar, desgarradora,
de una pasión acerba.

La historia de la patria es la del hombre,
su vigilia, su sueño, su proeza.
Es dura la conquista.
Cada día comienza.

Esta bella poesía de Julia Prilutzky Farny realza de manera inapelable que la historia de nuestra Patria, nunca ha sido una quimera.

Por defender nuestro territorio y nuestra historia, hombres y mujeres han entregado su vida con pasión y amor inquebrantables. Otros seguimos aún aquí, con el latente vacío de aquella guerra, con la sombra sangrienta que ni siquiera  intenta  dejarnos en  los  días  sin sol o en las noches sin luna.

Nuestro pabellón, aquel que tantas veces flameó en lo alto de un mástil improvisado, hoy se halla gracias a la actitud y aptitud de aquellos valientes, imperturbable, dotándonos de una identidad que a veces lamentablemente soslayamos.

El último conflicto armado en nuestro país aconteció el 2 de Abril de 1982, cuando una importante fuerza militar Argentina mediante un substancial operativo aeronaval, desembarca de manera sorpresiva en las Islas Malvinas.

Este fue el comienzo de una historia que aún hoy sigue siendo materia de análisis. Pero, además, fue el comienzo de un duro y penoso calvario para muchos de los combatientes que llegamos sin siquiera saber por qué o para qué, a ese inhóspito territorio situado a 700 kilómetros de distancia del continente. Allí, osados  y valientes guerreros,  defendimos con lealtad y patriotismo la tierra Argentina que nos fuera usurpada por el Imperio Británico.

Entrevista

Las historias se han sucedido. Hay infinidad de libros que detallan a la perfección día a día los pormenores de cada incursión.

Pero en esta oportunidad, un reducido grupo de soldados ex combatientes relatarán sus sensaciones y vivencias con el único propósito de recordarnos que esta historia sigue aún vigente. Que esta historia aún no ha concluido. Y que a 19 años de finalizado el conflicto, hay asignaturas pendientes hacia quienes con gallardía, ofrendaron sus vidas en pos de un ideal. Yo pertenezco a ese reducido grupo de los que volvieron, de los que en parte hemos vuelto pues mucho de nosotros continúa allí, en las alejadas Malvinas. ¿Dónde quedó esa parte de nosotros que no puede volver? Detrás de aquellas trincheras, entre los bombardeos nocturnos,  en  la  danza  atroz a la  que nos  conducía el chirriante y sepulcral sonido de balas rozándonos, entre grandes y negras bolsas que contenían los restos de nuestros compañeros... en el aire impregnado de olor a sangre, injusticia e incomprensión...

Contarán parte de lo vivido: Luis Antonio Baggio soldado (Regimiento Nº.1 “Patricios”, Toribio Encinas soldado (Escuadrón de Caballería Blindado Nº. 10), Marcos Antonio Falcón soldado (Grupo de Artillería Nº.3 “Paso de los Libres - Corrientes), Ariel Ramirez cabo 2 (Primera Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros - Marina), Jorge Pérez soldado (Cuerpo de Infantería del Ejército Nº.7 -La Plata)

Dilemas y emociones

¿Qué inquietudes o sensaciones les acontecieron cuando supieron que estaban a punto de ser partícipes de un conflicto armado?

-T.E.- La inquietud se fundamentaba en no saber las dimensiones del conflicto y paradójicamente, nos invadía un orgullo como Argentinos, de haber sido favorecidos para defender nuestra soberanía

-A.R.- Yo me enteré el 2 de Abril por la noche que nuestro país había recuperado militarmente las Islas Malvinas. La primer reacción fue de regocijo, sin embargo, dicha alegría duró poco porque al otro día recibimos la orden de tomar posesión de las Islas Georgias. Este operativo  se desarrolló mediante un enfrentamiento armado que nos introdujo en el conocimiento concreto del significado de la guerra, de la que mucho se habla pero poco se sabe, en relación con la sensación que se vive durante y después de la acción.

¿Estaban ustedes y sus camaradas preparados psicológica y técnicamente para enfrentar ese desafío?

-M.F.- Para ser objetivos, pensamos que nadie estaba realmente preparado para ello. No éramos soldados profesionales ni contábamos con los elementos básicos y adecuados para enfrentar un conflicto de esta envergadura.

-A.R.- En mi caso el profesionalismo me fue útil para obrar en forma casi automática en el desempeño de las tareas. Sabía que hacer, dado la repetición de los ejercicios habituales de entrenamiento, pero la presión en una acción real de combate no puede compararse con otra acción de guerra de la que ninguno de nosotros tenía antecedentes.

 Tácticas de guerra e incertidumbres

¿Cómo fue la convivencia entre soldados y superiores?

-L.B.- La convivencia entre soldados fue buena, a tal punto, que luego del conflicto, y promesa mediante (si volvíamos con vida), decidimos ir juntos de vacaciones. Asimismo, la relación con los superiores fue excelente.

-T.E.- Quisiera destacar la figura del Sargento Ron, que encontró la muerte en defensa de sus soldados. Asimismo, recuerdo al Teniente Bertolini quien combatió junto a sus soldados hasta último momento.

¿Tenían noción de tácticas y estrategias o todo se desarrollaba en un marco de desconcierto?

- Considerando la potencia a la cual nos enfrentábamos, nuestro entrenamiento era muy limitado. No llegaba a tener apenas un mínimo grado de profesionalismo. Todo se basaba en prácticas de tiro esporádicas, marchas, etc. Más bien, estábamos a la expectativa de las órdenes a recibir de parte de nuestros superiores. Pero en todos los casos esa falta de idoneidad se suplió con temperamento y tenacidad.

¿Qué  miedos y ansiedades los invadían?

- En un principio no teníamos noción de lo que estaba sucediendo, de la realidad, pero a medida que avanzaban los días y se acrecentaba el tenor de la guerra, aparecieron los miedos. Miedo a morir, miedo a ser herido, miedo a perder a camaradas y a que ya nada fuera igual.

Coraje, valor y el doloroso momento del retorno

¿Fueron testigos de actos temerarios o de algún hecho que los haya conmovido?

-T.E.- El acto que más me conmovió fue cuando observé el cuerpo del Sargento Ron despedazado por una bomba de mortero. Yo mismo me ofrecí de voluntario junto con otro soldado para bajarlo desde el cerro en una camilla y luego llevarlo hasta el camino donde sería trasladado en un Unimog hasta Puerto Argentino.

También recuerdo que cuando estábamos replegando del combate, escuché los gritos de un compañero que había sido herido. Allí tuve la plena convicción de acudir en su ayuda. Al ir a su rescate, fui herido en las piernas y la cabeza. Jamás me arrepentí de haber hecho lo que hice. Porque si bien pude morir tratando de rescatarlo, hoy puedo decir que ambos estamos vivos. Nunca hubiera estado en paz con mi conciencia de no haber sido así.

¿El deponer las armas y ver arriar nuestro pabellón qué sentimiento te sugiere Luis?

-Básicamente un sentimiento de frustración, de impotencia y mucha bronca por no haber podido alcanzar el objetivo que era mantener, nuestra bandera flameando en las islas.

¿Cuál fue la experiencia al volver a casa, al continente y a su gente?

-L.B.- Alivio... Placer por volver a estar con mis seres queridos y con la idea de retomar la vida que llevábamos antes.

-A.R.- En un principio fue dura la inserción en la sociedad, y con el tiempo, el recuerdo de los hechos se fue acrecentando hasta que en el mayor de los casos terminó siendo una pesadilla para muchos.

Al tal punto nos sentimos heridos interiormente, que no podríamos soportar sonidos relacionados con helicópteros, aviones, explosión de cohetes, etc.

El fantasma de la postergación y la lucha por derechos adquiridos

¿ Ustedes consideran que a 19 años del comienzo del conflicto de Malvinas aún se los discrimina por ex combatientes?

-¡Sin duda!, -es la opinión  general-. La discriminación se percibe cuando por ejemplo, se recurre a solicitar empleo. Muchas veces hay que ocultar el hecho de ser ex combatiente para acceder al mismo.

¿Por qué creen que sucede esto?

-M.F.- Cuando regresamos al continente fuimos condecorados, recibidos como héroes, felicitados por casi todos. Luego, con el paso de los años, Malvinas pasó al olvido para muchos convirtiéndose en un tabú hablar del tema. Quizás una gran parte de los empleadores de este país piensen de esta manera. Y al enterarse que somos ex combatientes opten por una persona que no haya pasado por un momento tan traumático en su vida.

Volviendo al tema de los miedos..., consideraríamos que ellos también tienen miedos que no pueden superar.

¿Cuáles son los derechos que reclaman?

-J.P.- En primer lugar, la falta de una atención médica idónea para veteranos de guerra y ayuda a familiares de los caídos en combate. La instrumentación de medidas "concretas" para facilitar el libre acceso a las fuentes de trabajo, vivienda y educación.

Fomentar un sentimiento patriótico reivindicando Malvinas como una causa Nacional.

¿Aceptarían volver a Malvinas con pasaporte?

-L.B.- ¡Jamás! Porque nuestra propia Constitución señala que podemos transitar libremente en nuestro territorio Nacional, y Malvinas..., es nuestro Territorio.

Las preguntas continúan, al igual que la charla. Hay momentos de risa y también de serenidad. Momentos de reflexión en donde los relatos alcanzan puntos culminantes.

A partir de este año, por Ley Nº. 25.370 publicada en Boletín Oficial de la República Argentina Nº 29.551 del 21/12/2000, todos los 2 de Abril, se recuerda el día del Veterano y los Caídos en la guerra de Malvinas.

Con todo, no percibo aún, que gran parte de la sociedad Argentina haya tomado conciencia de esto. Lo cual, sería muy grato para quienes enfrentaron balas enemigas. En recuerdo hacia aquellos jóvenes soldados  que no regresaron, y para todos los familiares y amigos de los ex combatientes, que el 2 de Abril sea un día de blancas y celestes escarapelas, de balcones engalanados con banderas Nacionales. Un día en donde cada habitante de nuestro suelo levante su voz ante el son de nuestro Himno Patrio.

Un día de sueños y esperanzas. El sueño y la esperanza de que Malvinas sea tierra de libertad para cada habitante de nuestro suelo. Sea tierra de fervor y de concordia.

Sea en definitiva..., un lugar en donde sin concesiones podamos transitar por sus calles y darles a nuestros camaradas, amigos e hijos eternos el galardón merecido. Nuestra ofrenda pendiente. El homenaje que sólo se tributa a los valientes.

A vos que estuviste allá
Te recuerdo
Porque todo mereces
Y este homenaje darte puedo
A vos que estuviste allá

Te admiro
Porque no tembló tu pulso
Cara a cara con el enemigo
A vos que estuviste allá
Te envidio

Porque la Patria se te hizo carne
Bajo tu piel casi de niño
A vos que estuviste allá
Te quiero

Porque bajo tu bandera luchaste
Con aplomo de viejo guerrero
A vos que estuviste allá
Te espero

Para estrechar que peleó
Defendiendo a muerte nuestro suelo
A vos que estuviste allá
Te siento

Porque dejaste todo lo querido
Para batirte en mar, tierra y viento
A vos que estuviste allá
Te aplaudo

Porque fuiste héroe en un infierno
Que no paga con lauros
A vos que estuviste allá
Y no volviste

Dios te Bendiga, la Patria te crió
Y por ella hacia El te fuiste.

Enrique Rafael Gabriel Momigliano

* Jorge Filipponi fue conscripto de marinería Base Naval Puerto Belgrano - Punta Alta - Bahía Blanca.

Ex combatientes. De izquierda a derecha parados: Ariel Ramirez, Toribio Encinas
y Luis Baggio. Agachados, en el mismo orden: Jorge Perez y Marcos Falcón.